miércoles, 6 de enero de 2010

Misterio en azul y blanco


Dos pequeña margaritas, lo único realmente identificable, hablan de belleza sencilla, imagen romántica de juegos amorosos del me quiere no me quiere. Sin embargo, así como la vida misma, no todo es tan simple. El trasfondo nos quita la apariencia de tranquilidad. En un caos generalizado se confunden el cielo con las profundidades marinas. Arriba la luna nos muestra los rostros casi ocultos de hechiceras y otros rostros extraños ….. En la parte inferior vemos las profundidades marinas con pequeños peces graciosos pero también con esbozos de monstruos marinos ¿Será quizás que nos alerta sobre las imágenes sencillas que encubren el mundo caótico?

Agua como te quiero


Un bosque, un rio caudaloso y un puente colgante. Sin embargo no es sólo una sencilla postal. Posemos la mirada en quien cruza el puente. Para el espectador desprevenido es simplemente una caminante. Pero yo, que la conozco, sé que este transitar es un acto de audacia. Su mirada está atenta al agua que se desliza, es tanto un gesto de recelo por el peligro que implica el torrente o como una mirada de envidia por la libertad que refleja en su fluir incesante. Imagino que este cruce como un Ritual en el que entona esos versos de Los Piojos que dicen
“Agua, como te deseo agua, te miro y te quiero agua, corriendo en el tiempo “
Agua que será bendición de un futuro que alienta esperanzas, amores …

Flor metálica


Ciudad de Buenos Aires, Facultad de Derecho al fondo, la encontramos al frente. Se la llama flor pero no ha florecido en la tierra ni pertenece al mundo vegetal, no es el resultado del misterio atávico de la incesante reproducción de la vida. Un simbolo del postmodernismo, la confusión aún de lo esencial. Es pura creación humana pensada para embellecer un parque. Quizás no es más que una metáfora apocalíptica de tiempos futuros donde el hombre se verá obligado a generar en metales el recuerdo de un mundo vegetal que ya no exista porque agotó todo aquello que la tierra es capaz de producir. Al igual que un gran girasol se abre y se cierra para señalar la presencia del sempiterno rey Febo pero no es nada más que eso, no se marchita (quizás simbolizando afan del hombre por ignorar el paso natural del tiempo?). Probablemente nos sobrevivirá a sus asombrados espectadores, recordándonos la permanencia inmutable de lo brutalmente material, que ha sacrificado en el altar de la eterna permanencia la aventura que significa la vida y su devenir

Lluvia en la ciudad


Los paraguas casi protagonistas, son como la piel de un monstruo que los cubre e iguala a todos y hacen que la ciudad se vea enigmática y misteriosa. Quizás estamos observando la escena desde la vidriera de un pequeño café y, como al descuido, nos esforzamos de ver individualmente a cada uno de los transeúntes, tratamos de sacarlos de la masa amorfa que se desliza y pensar en ellos como individuos con sueños, alegrías o tristezas, desiluciones, fatigas. Parece imposible, la ciudad los ha devorado, los arrastra con las urgencias sin razón, los ha encorvado …. Sin embargo, no todo está perdido, sobre las paredes de los edificios se vislumbra la claridad del sol que nos dice que la tormenta esta pasando, los paraguas se cerrarán y casi todos, o al menos uno, volverá a reir y tener esperanza.

El Tronador


Señor Majestuoso de la Naturaleza. Allí donde la estepa patagónica se transforma en la costilla andina, engalanda con la selva valdiviana y rodeada de lagos transparentes de belleza indescriptible. Se yergue como imponente señor de todas estas tierras. Fue nombrado y reverenciado por los pueblos originarios, quienes también fueron en su tiempo Señores soberanos de estas tierras. Hoy sólo él retiene su magnificencia con su roca muda y sus nieves eternas. Es el único testigo que nos podría decir de esas naciones que aquí reinaron y de su extinción trágica. Lástima no entender su lenguaje. Sin duda en el inconmensurable libro de la vida quedó escrita la verdadera historia al igual que quedará la de éstos visitantes actuales cuando no sean más que olvido ellos también.

Tarde soleada


Una plaza, árboles, personas, algunos autos, edificios, todo ello sugiriendo un paisaje urbano. Simple y obvio. Sin embargo … esta imagen tiene un objeto ¿cuál? ¿Qué nos quiere sugerir? Superficialmente el placer de las cosas comunes y rutinarias, hacer que apreciemos en los sucesos rutinarios, comunes y repetidos la posibilidad del pequeño goce. Encontrar una plaza donde todo se expone sereno para ofrecernos un breve lapso de paz y contemplación, en medio de una ciudad por esencia agresiva

Pareja primigenia


Una ciudad fuera del tiempo. Una pareja solitaria y única como recuerdo mítico. Nos sugiere el ensueño de un posible renacer. Ellos solos para construir un nuevo mundo, con la misma posibilidad que tuvieron Adán y Eva, siendo los hacedores actuales del mito siempre repetido, aún para este mundo urbano actual